El ex pívot sudanés de la NBA, Manute Bol, de 47 años falleció hoy en un hospital de Charlottesville (Virginia) a causa de un fallo hepático, informó un amigo del ex jugador.
Bol, de 2,31 metros de altura y que actuó, entre otros equipos, en Washington Bullets, Golden State Warriors, Philadelphia Seventy Sixers y Miami Heat, estaba ingresado en el centro hospitalario desde el pasado 12 de mayo.
Tom Prichard, amigo de Bol, fue el que informó de la muerte del ex jugador, quien también padecía una enfermedad en la piel (síndrome de Stevens-Johnson), a través de Facebook.
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17-06-10
'MVPau' gana su segundo anillo en un partido para la leyenda
Mientras los intensos focos del mundo entero apuntaban a la cabeza de Kobe Bryant, que posaba para un fotógrafo con su mujer y sus dos hijas con la mano extendida en señal de sus cinco anillos, Pau Gasol, detrás de la marabunta, disfrutaba en segundo plano del que es, posiblemente, el día más glorioso de su carrera profesional, atrás de la formación como el chico alto de la clase cuando hacen la foto de fin de curso. Antes, en la entrega del galardón, Kobe había llamado al larguirucho español para pasarle el trofeo Larry O'Brien antes que a nadie , rindiendo pleitesía al que, Kobe lo sabe mejor que nadie, fue el salto de calidad en el séptimo partido. Pero la metáfora volvía a ser clara: los focos para KB24, la gloria en segunda fila para PG16.
El MVP era para Kobe, y quizá en el global de los siete partidos puede que lo fuera para él. Pero sólo quizá. Pau Gasol reservó sus pocas fuerzas, las que no tenía, para jugar unos minutos finales de absoluta leyenda, siendo, sin duda, el alma del equipo , el que puso la victoria en la orilla para que los demás tocaran tierra. Es su labor en este equipo y la que acepta porque sabe que es el salvoconducto para ganar anillos. Ya van dos, y los que vendrán. MVP para Kobe, 'MVPau' para Gasol.
Dicho esto, hay partidos que son imposibles de describir, que te pasan tan por encima que no hay análisis técnico-táctico posible: sólo pueden describirse desde las emociones, desde las pasiones que el deporte y sólo el deporte es capaz de despertar . La tensión inaudita, el mundo mirando en pleno a 10 tíos, y ellos ahí, plantados en una placa de parquet brillante, controlando toda esa presión en un deporte de precisión, que exige pulso firme para que una pelota pequeña entre por un aro que mengua en días como éstos. Y entre toda esta marabunta de arrolladoras emociones, un tipo de una pequeña población de un pequeño país, alargado como un ciprés, blanco como un alma pura, barbudo como un guerrero sin fusil. En esa colección de dioses en medio de la batalla, uno de los nuestros tomando el mando, templando, animando . Nadie puede hacer más poderoso a su país y a los que lo admiramos que Pau Gasol.
Es, quizá, el partido más emocionante de la historia de las Finales de la NBA , que ya es decir. No el mejor, porque a fe que fue un desastre. Una colección de pequeños dislates en la que los Lakers se salvaban en la primera mitad (seis abajo) con un 26% de tiro por haber agarrado 15 rebotes en aro ajeno; un desbarajuste en el que los Celtics se llegaron a poner 13 puntos por delante (49-36, minuto cuatro de la segunda mitad) y que se resolvió en siete minutos finales de una tensión aplastante (61-61, a 7:29 para acabar); un despiporre en el que Gasol puso la calma, la paciencia, el liderazgo tras un partido malo, dato éste que quedará borrado para siempre por la excelencia de su actuación en los momentos ardientes del asunto.
Los Lakers se comportaron como un equipo campeón, y los Celtics también. Los dos merecían el triunfo , como siempre que se produce un final memorable. Ofrecieron un espectáculo que trasciende lo deportivo, porque el puro juego no fue para tanto. Ellos llevaron al límite la verdadera alma de este juego llamado baloncesto, el único capaz de crear un lienzo de pasión pintado contra el reloj, el deporte que es capaz de convertir el orden que le es inherenente en un bendito caos.
Kobe Bryant marcó el paso (11 puntos en el último cuarto), pero Gasol fue el alma de la película cuando se acercaban los títulos de crédito y había que besar a la chica. En el último acto clavó nueve puntos, pegó dos asistencias en el momento más tenso, peleó por cada balón y agarró cada rebote que pasó por su radio de acción . Fue el mejor en los minutos más importantes de un partido en los últimos años. Vale, no es el MVP. Pero tiene dos anillos y el título de 'MVPau'. Un orgullo para él y para todos nosotros. Porque como decía el hombre al que más hemos echado de menos un día como hoy, la vida puede ser maravillosa. Vaya si puede.
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15-06-10
Los Lakers de un gran Gasol sacan de la pista a los Celtics
Los Lakers no sólo forzaron el séptimo partido de las Finales de la NBA 2010, las más emocionantes de los últimos años, sino que barrieron a los Celtics jugando a lo campeón y con un Pau Gasol sublime: se quedó a una asistencia del 'triple-doble' .
Así sí. Parece mentira que los tipos que saltaron en el quinto encuentro al TD Garden vestidos de morado fueran los mismos que se vistieron de amarillo en el Staples Center un encuentro después, pero los Lakers del sexto partido de esta serie son un equipo campeón de la NBA. Con una actitud espectacular, mordiendo por cada balón y con todos aportando, los amarillos aplastaron a los Celtics y dejaron el partido sentenciado al descanso, cuando ganaban por 51-31.
Y, en el papel de director de orquesta, de chico para todo, un Pau Gasol estelar que fue el primer hombre al que apuntaron las cámaras de televisión cuando se acabó el partido. A pesar de que da muestras de estar absolutamente fundido en lo físico , de que tiene que tirar de inteligencia más que nunca para sumar, Gasol completó un partido virtuoso, a una asistencia del 'triple-doble', por momentos dominando el juego desde una atalaya invisible para todos los demás.
Porque Gasol está muy cansado, y quizá por eso resulta más imcomprensible que Phil Jackson lo mantuviera 41 mintuos en pista cuando en la segunda parte estaba todo el pescado vendido. Los caminos del zen son inescrutables. Y si no que se lo pregunten al banquillo de los Lakers, sin duda el factor más importante del rearme moral del equipo. Con los suplentes mordiendo por cada balón y aportando en ataque, la sinfonía amarilla no desafinó en ningún momento. No hubo mucha más historia. Si en otros partidos los reservas de los Celtics aplastaron a sus rivales, hoy el banquillo verde pasó absolutamente inadvertido.
Otra de las claves fue la lesión de Kendrick Perkins. Por las primeras noticias, tampoco estará en el séptimo partido. Será decisivo, visto lo visto: el tipo que mató a Pau en el quinto encuentro no estuvo en el sexto, y a fe que el de Sant Boi lo notó. Además, Andrew Bynum pudo descansar más. De cara al choque definitivo, este factor puede ser más importante de lo que creemos, ya que en este choque la producción ofensiva del juego interior de los Celtics se circunscribe a los 12 puntos de Kevin Garnett . Además, la superioridad en el rebote de los locales fue total: 52 a 39, y eso que al final se maquilló.
Y en esta serie en la que unos días ríen unos y lloran otros, los Lakers lo tienen ahora todo de cara. Tienen la moral por las nubes y habrá que ver si sus rivales quedan tocados. Si, como parece, Kendrick Perkins no está en el séptimo, todo está fantásticamente para los de Phil Jackson. El segundo anillo de Pau Gasol ya está encargado en la joyería del destino.
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13-06-10
Los Celtics enseñan a los Lakers la diferencia entre los niños y los hombres
Se atribuye a Larry Bird la frase que dice que las Finales de la NBA separan a los niños de los hombres. Si la reflexión es suya, Bird estaría orgulloso de 'sus' Boston Celtics: ante un Kobe de nuevo empeñado en pisar la sombra de Jordan, los verdes jugaron como se le exige al que quiere ser campeón de la NBA.
Dureza, mentalidad, ganas, pasión, determinación, valentía, grandeza, generosidad... El idioma castellano permite ampliar casi hasta el infinito la retahíla de adjetivos positivos que se puede aplicar a los Boston Celtics en este partido, y prácticamente ninguno podría adornar la actuación de todos los muchachos de púrpura que anduvieron enfrente en la cancha excepto el que lleva el número 24.
Si la frase que dicen que acuñó Larry Bird define como ninguna la realidad de lo que son unas Finales de la NBA, los Boston Celtics enseñaron dolorosamente a los Lakers la diferencia entre niños y hombres .
Y es que desde el comienzo, el marcador era algo secundario. Las sensaciones eran claras: los Celtics jugaban unas Finales, los Lakers disputaban sólo un partido de baloncesto. Poco a poco, aunque el marcador reflejaba cierta igualdad siempre dentro de un terreno positivo para Boston, los 'Orgullosos Verdes' sacaron la sábana de esos fantasmas que decían que habitaban el viejo Boston Garden y devoraron a sus rivales anticipándose en cada balón y peleando en cada acción.
La víctima número uno fue Pau Gasol, que en la primera parte se vio cohibido ante la defensa de Kendrick Perkins , a quien no atacó ni una sola vez al poste. Cuando Bynum faltaba, el español se empequeñecía ante un jugador que hizo un gran trabajo.
Así las cosas, con más seis al descanso, los Boston Celtics hubieran resuelto el encuentro en el tercer periodo de no ser por un jugador sublime, líder hasta el extremo: don Kobe Bryant, que metió nada menos que 19 puntos seguidos en los ocho primeros minutos del tercer periodo, 17 sin fallo alguno . Una exhibición que merece todas las alabanzas, pero que demuestra más que nunca que en este juego nadie discute la hegemonía de un bloque sobre la de un jugador. Ya podía Kobe ser Michael Jordan redivivo , y a fe que a brochazos lo pareció, que nunca hubiera podido ganar el encuentro. Los Celtics circulaban, trabajaban, remaban. Sólo había una dirección común. El dato es demoledor: Celtics, 21 asistencias; Lakers, 12
Mientras Paul Pierce tiraba de su equipo dando un recital de juego ofensivo, la defensa de los Lakers era un barco lleno de fugas, un desastre sólo achacable al empequeñecimiento de todos los jugadores que no se llamaban Kobe Bryant. Por eso, el punto 19 de esa serie para la leyenda le servía a Kobe solamente para que su equipo perdiera por nueve. La diferencia llegó a 13 (71-58 a 15 minutos del final).
Sin embargo, sin saberse muy bien cómo, a seis minutos del final los amarillos se acercaron a seis puntos: 81-75. Tiempo muerto de 'Doc' Rivers y, seguidas, dos canastas de los Celtics intercaladas con dos pérdidas de los Lakers . Esos 42 segundos acabaron con el partido.
¿Qué pasará ahora? Es difícil saberlo. Si los Lakers no son capaces de rehacerse anímicamente parece complicado que puedan ganar los dos partidos que le quedan, por mucho que vuelvan al calor del hogar en el Staples Center. De cómo sepan cambiar su mentalidad dependerá todo. Ahora, los Celtics se sienten los amos del mundo . Como el típico equipo de adultos abusones que no tiene piedad de un grupito de chavales..
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10-06-10
Unos Celtics en plan 'Bad Boys' tiran de suplentes para empatar la serie
Nadie gana a los Celtics si los Celtics juegan como quieren. Los Lakers vieron cómo los suplentes verdes les pasaban por encima por una circunstancia mucho más sencilla: si el partido se endurece y enmaraña, Boston es invencible. Unos blandos muchachos de morado lo vivieron en sus propias carnes.
Habrá quien llame a los Celtics marrulleros o antideportivos , por su afán de provocar, protestar cada acción y subir la intensidad más que al límite del reglamento, pero es su juego y da gusto ver cómo sacan a relucir su indomable carácter siempre que lo necesitan.
Porque, parece mentira, el partido se lo ganaron a los Lakers dos del coro de los Celtics, uno con kilos de más y otro con centímetros de menos : 'Big Baby' Davis y 'Kryptonate' Robinson. Dos superhéroes de hechuras sospechosas pero talento y valentía a raudales.
El primero se aprovechó de la baja de Andrew Bynum, que apenas pudo jugar 12 minutos y demostró que no está para ningún trote en esta serie, para percutir y destrozar a Gasol y a Odom: canastas cerca del aro, rebotes de ataque, faltas recibidas... Todo un recital del gran chico, ése al que un día Kevin Garnett hizo llorar en pleno partido y que parece haber endurecido el carácter.
Robinson, por su parte, demostró que puede prolongar su excelente rendimiento cuando tiene más minutos en pista, y en un calamitoso encuentro de Rajon Rondo salió a comerse el mundo y lo hizo: 12 puntos, muchos de ellos vitales, para el base-escolta.
Y un tercero, Tony Allen , que se aplicó y muy bien en la defensa de Kobe Bryant en la segunda mitad . Ellos tres leyeron un partido jugado en toda su segunda mitad con dureza, garra y sabiduría por los Celtics. El terrero que más le gusta a los verdes.
Así las cosas, el partido pasó de un +6 de los Lakers (canasta de Gasol, 48-54 con tres minutos y medio jugados en el tercer periodo) a un último cuarto en el que Ray Allen y Davis salieron enchufados (14 puntos entre los dos en menos de cinco minutos) y Nate Robinson remataba la faena. A 3:57 para el final, 85-74 para los locales y partido decidido.
Ahora queda teorizar sobre lo que pasará en el quinto encuentro, vital como ninguno hasta ahora. Visto cómo está la serie, tan de ida y vuelta, resulta complicado prever qué pasará. Pero una cosa está clara: si los Celtics son capaces de endurecer el partido como en este cuarto, los Lakers no tienen nada que hacer . El TD Garden vuelve a creer en sus 'Bad Boys'.
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08-06-10
Un 'rejuvenecido' Fisher pesca un partido que puede valer el segundo anillo de Pau
Partidos como el tercero de estas finales entre los Celtics y los Lakers merecen más que una crónica. Partidos así merecen un cuento, una historia o, al menos, un lugar especial en nuestra memoria y en el recuerdo colectivo. Y más aún si pensamos que por medio anda un español de Sant Boi que poco a poco ha puesto la NBA a sus pies.
El tercer partido de la serie era la primera 'final' de verdad, respetando siempre a los choques anterior. Lo dicen las estadísticas y, lo que es más importante, lo dicen las sensaciones, las mismas que dejan muy tocados a unos Celtics que han visto cómo los Lakers les robaban una victoria que por momentos parecía suya. En su campo, con un Garnett enchufadísimo, los Celtics perdieron ejecutados por un base de 35 años.
Los Lakers tiraron por la borda una ventaja de 14 puntos. Ellos solos, poco a poco, dieron vida a unos Celtics donde Ray Allen, el héroe del segundo partido, estuvo completamente desaparecido. Aquí sí que los números son criminales: 0 de 8 en triples para un total de 0 de 13 en tiros. No era su día, frenado por un Fisher que reivindicó una estatua por decreto, un día de festividad en su honor o lo que quieran hacerle en Los Angeles.
Tampoco el de Rondo, que empezó dominando el partido con 6 puntos en el primer cuarto que hicieron temblar a los Lakers. Garnett tenía el orgullo tocado y aportó otros 6 al primer arreón céltico. Un parcial de 12-5 que dio paso a un tiempo muerto que puede marcar la final. La reacción de los hombres de Phil Jackson fue inmediata, con otro parcial demoledor entre el primer y el segundo cuarto que amenazó con romper el partido: 5-23 y 17 arriba para los angelinos (20-37).
Y a partir de ahí, la oscuridad. Los Lakers se atascaron, no supieron gestionar la ventaja y a punto estuvieron de inmolarse. El balón no llegaba a Pau, desfondado y exhausto defendiendo a un Garnett imperial que le hizo sufrir. Por fuera, los angelinos no encontraban autopistas. Se precipitó primero Farmar en el segundo cuarto y Kobe, tras el paso por vestuarios, quiso hacer suyo el MVP con una serie de lanzamientos forzadísimos que no dieron resultados.
Así, sin grandes exhibiciones, con Allen desaparecido, Garnett haciendo daño y un secundario, Big Baby, paseándose por la pintura, los Celtics se vieron a un punto. Moralmente, por delante en el marcador, con una remontada que no llegó a consumarse. Y los Lakers, en pleno atasco, hasta que apareció Derek Fisher.
El base no solo ayudó a secar a Ray Allen, sino que, ante las dudas de sus compañeros y con los Celtics pisando los talones, se puso manos a la obra, anotó 11 puntos en el último cuarto y se llevó la victoria del TD Garden.
Derek Fisher tiene cuatro anillos y todavía le queda un dedo libre en la mano, pero no quiere permitir que eso dure mucho. En Boston anotó penetraciones suicidas e impropias de un jugador de 35 años que tiene enfrente a uno de los mejores bases de la NBA, pero así es Fisher. Y para los Celtics, una herida de las que duelen en el orgullo. Por muy legendario que sea.
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06-06-10
'Larry Bird' Allen y un gran Rondo superan a unos Lakers que se olvidaron de Gasol
Ray Allen, siete triples en la primera mitad y ocho al final del partido (dos récords de la NBA) y un serio Rajon Rondo comandaron a unos Celtics que recuperaron sus señas de identidad. Gasol y Bynum fueron lo mejor de los Lakers, y como 'premio' sólo pudieron tirarse un tiro en el último cuarto.
Dijo Larry Bird aquello de que había visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto tras un partido contra Michael Jordan, pero nadie en los Celtics se había vestido de Larry Bird desde su retirada. Ray Allen desempolvó el uniforme del 33 de los 'Orgullosos Verdes' para dar una exhibición en la primera mitad de absoluto escándalo : siete inconmensurables triples, lo que igualaba al descanso el récord de canastas de tres en un partido de las Finales, ex aequo para Kenny Smith y Scottie Pippen. En la segunda mitad, el octavo establecía la marca para la leyenda. Nadie metió tantas canastas de tres puntos en un encuentro de las sagradas Finales de la NBA. Gloria para Ray Allen.
A pesar de todo ello, los Lakers se iban al descanso sólo seis puntos abajo: toda una heroicidad visto lo visto, y es que en el minuto 24 la sensación de superioridad verde era mucho mayor de lo que decía el marcador . Pero, sobre todo, los de Boston habían recuperado sus señas de identidad (trabajo, trabajo, trabajo) perdidas en el primer encuentro.
Por eso, cuando al comienzo de la segunda mitad Pau Gasol certificaba con una de sus perlas en el encuentro un parcial de inicio de 9-2 y ponía a los Lakers por delante (57-56, minuto 26), las sensaciones eran confusas, pero inmejorables para los Lakers, que con Kobe Bryant con problemas de faltas respondían a la perfección. Unos sublimes Gasol y Bynum hacían la vida imposible a Boston y mantenían a flote a los de Phil Jackson , hasta dejarlos con opciones cuando el tercer cuarto doblaba la esquina.
¿Qué cabría esperar en el último periodo? Posiblemente, balones a los interiores de los Lakers. Pero, tan cierto como sorprendente, tal cosa apenas existió : Bynum tuvo un tiro y Pau uno anecdótico, un triple a 18 segundos para acabar. O sea nada. El español descansó seis minutos seguidos, todos ellos en el último periodo, cuando antes había jugado todo el tiempo. También bastante confuso.
Los Celtics, dirigidos magistralmente por Rajon Rondo, jugaron de libro el final, y Kevin Garnett, una sombra físicamente de lo que fue, supo aguantar en pista con cinco faltas y repartir algún pase de mérito. Para más salsa, alguna decisión más que polémica de los árbitros (una fuera de banda decisiva que fue de Garnett y la dieron de Pau) y el Kobe Bryant de los peores días, haciendo tiros imposibles y absurdos , terminaron de condenar a L.A.
Ahora la serie viaja a Boston con la peor de las noticias para los amarillos: no es tanto el 1-1 como que los Celtics han recuperado sus señas de identidad. Ahora son ese equipo que puede ponerle en algo más que dificultades a los de Pau Gasol . En el primer partido se habían extraviado y en el segundo recuperaron la brújula.
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03-06-10
Kobe Bryant y Pau Gasol apuntan al anillo tras pasar por encima de unos Celtics "de patraña"
Los Angeles Lakers ganaron 102-89 a los Celtics y pusieron la primera piedra para sumar su decimoséptimo título de campeón de la NBA. El 1-0 en las Finales de la NBA no es una ventaja significativa... excepto si en el banquillo del equipo que disfruta esa ventaja está sentado Phil Jackson. A lo largo de su exitosa carrera el Señor de los Anillos no ha perdido ninguna de las 47 series que ha comenzado ganando , lo que es toda una garantía de triunfo para los de púrpura y oro.
Boston se plantó en Los Ángeles dispuesto a emular las finales de hace dos años, en las que impusieron su veteranía, dureza y saber hacer, pero los Lakers demostraron que ahora son un equipo mucho más maduro... y duro . La tángana que liaron Ron Artest y Paul Pierce a los pocos segundos de empezar el partido demostró a los Celtics que algo ha cambiado en L.A.
Antes de empezar el partido Phil Jackson dijo que la clave de la serie estaría en el duelo entre Gasol y Kevin Garnett... y Pau recogió el guante lanzando por su entrenador. El de Sant Boi dominó a su antojo la pintura, con la inestimable ayuda de Andrew Bynum, convirtiéndose en el terror de los Celtics tanto en defensa como en ataque. Por una noche a Garnett se le cayó el apodo de La Sombra, y fue Pau Gasol el que se convirtió en La Sombra de Boston ... y Garnett.
La superioridad reboteadora de los Lakers (42-31) propició que los angelinos anotasen 16 puntos en segundas opciones de tiro... por cero puntos de los Lakers. Este dato demuestra bien a las claras que los Celtics no contaron con argumentos interiores para plantar cara a los de púrpura y oro.
La esperanza de los Celtics se fundamentó en Rajon Rondo, que protagonizó una gran primera parte pero que no pudo rescatar a los Celtics de sus miserias en un tercer cuarto en el que ni el orgullo permitió a Boston sobrevivir a las embestidas de Shannon Brown y Jordan Farmar. Con 20 puntos abajo afrontaron el último cuarto derrotados, aunque un pequeño bajón de los Lakers les dio algo de esperanzas.
En los Lakers destacó su buena defensa (apretaron de lo lindo toda la noche), brilló una noche más Kobe Bryant (30 puntos sin despeinarse) , dominó a su antojo la pintura Pau Gasol (el mejor pívot del mundo sin discusión) y aportó su granito de arena un Ron Artest que a parte de intensidad y agresividad... ofreció tiro exterior (tres triples de cinco intentos).
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01-06-10
Pau Gasol anuncia su renuncia al Mundial de Turquía
El pívot español de Los Angeles Lakers, Pau Gasol, ha anunciado que no participará en el Mundial de Turquía de este verano con la selección española, que defiende título, para descansar físicamente tras una dura temporada en la NBA.
"Tras un periodo de reflexión con mis médicos, preparadores físicos y fisioterapeutas, tanto españoles como estadounidenses, he comunicado al presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, y al seleccionador nacional, Sergio Scariolo, que las actuales circunstancias desaconsejan mi participación en el próximo Mundial de Baloncesto de Turquía 2010", indica Gasol en su web.
Este es el comunicado completo de Gasol:
'Las actuales circunstancias desaconsejan mi participación en el Mundial'"Tras un periodo de reflexión con mis médicos, preparadores físicos y fisioterapeutas, tanto españoles como estadounidenses, he comunicado al Presidente de la Federación Española de Baloncesto, D. José Luis Sáez, y al Seleccionador Nacional, D. Sergio Scariolo, que las actuales circunstancias desaconsejan mi participación en el próximo mundial de Baloncesto de Turquía 2010.Hemos llegado a la conclusión de que otra larga y exhaustiva temporada en la NBA, unida a mi participación al máximo nivel en todas las competiciones de clubes y de selección durante estas últimos años, me lastran físicamente como para afrontar un reto de la importancia del Mundial de Basket. Este año he sufrido dos importantes lesiones musculares, las primeras en mi carrera, y creo firmemente que es el momento de descansar. Creo que es mejor escoger el momento adecuado para descansar a que el cuerpo decida por ti en el momento más inoportuno.Lo importante, en mi opinión, es ir con nuestra magnífica selección al máximo y mantener el núcleo del equipo que ha dado tantos éxitos, junto a las incorporaciones de nuevos jugadores. Estoy convencido de que la selección seguirá disfrutando de las máximas expectativas por tener grandes jugadores, y por lo tanto de opciones de verdad.Intentaré estar con el equipo el mayor tiempo posible para ofrecerles todo mi apoyo. Para concluir, sé que todo el mundo conoce mi compromiso con la selección y me apena tomar esta decisión, pero en los últimos cuatro años soy seguramente uno de los jugadores que más partidos ha disputado en el mundo, al haber alcanzado todas las finales de las competiciones disputadas tanto con los Lakers como con la selección. Ahora mi cuerpo reclama un descanso temporal.En el futuro tengo toda la ilusión de formar parte de este equipo al que adoro, y espero seguir formando parte de la selección de todos.